
Despierta el sol
sobre las puertas de la
hospitalidad.
El arte de la hospitalidad en viaje
Este tercer capítulo de Voces en Viaje no trae reflejado una única figura humana como los anteriores. A veces, la hospitalidad viene tras el resultado de varios momentos que se conjugaron para dar como resultado una experiencia única.
¿A qué me refiero con esto?
Puede que esa persona que te levante mientras estas haciendo autostop haya sido influenciada por un local que colaboró para que eso suceda más rápido o mientras esperabas un colectivo en el universo de carteles, algún nativo se acercó dispuesto a esperarlo con vos y a acompañarte hasta tu destino.
Estos sucesos ocurren. Bastante más seguido de lo que uno puede llegar a imaginar. Un mundo de probabilidad que giran alrededor de la filosofía del camino que optes por construir.
Una brújula al sur de Hiroshima
1. Punto inicial: Hiroshima
🙋♂️ Sugerencia del Aprendiz: Hiroshima lado B
¿Con ganas de conocer otros aspectos de Hiroshima? En el post Más allá que una bomba atómica te cuento te cuento mi recorrido por estas latitudes históricas…
Había dejado atrás los volcanes activos y las montañas frondosas de la región de Kyūshū para hacer mi primer salto territorial dentro del archipiélago japonés.
Era momento de ingresar a Chūgoku, una isla de cara a occidente y cuna de una de las ciudades más publicadas de Japón: Hiroshima. Sin embargo, mi espíritu anti peregrinación turística me arrastró hacia el sur de la misma hasta la cercanía fronteriza de la prefectura continua, Yamaguchi.
Siguiendo esta disciplina tibetana, encontré refugio en una barrio portuario. Prácticamente, un brazo del cemento parecía haberse extendido sobre la bahía y el movimiento marítimo se haría presente durante la semana que anduve anclado en sus costas.
Inmediatamente me enamoré del amanecer del puerto. Ese ambiente que se camufla con el constante flujo del mar y el canto matinal de las aves estacionarias. Estos motivos me llevaron a decretar que Hatsukaichi sería mi guarida.
Un refugio portuario en Hatsukaichi
2. Mapa de ruta: Hatsukaichi
🚄 Transporte #1: Desde la estación central de Hiroshima podes tomar el tren de la línea JR San-yo con destino a Iwakuni y bajarte en Miyauchi Kushido. Desde la web de Hyperdia (enlace) podes chequear los horarios y tarifas en todo momento. En este punto estarás en el corazón del barrio y a muy pocas cuadras del mar.
🚈 Opción #2: Otra opción es combinar los tranvías de la línea Hiroden y Miyajima en la estación Hiroden-nishi-hiroshima en el centro. La línea de Miyajima va tiene varias estaciones en la región de Hatsukaichi.
👍 Transporte #3: Una buena opción es hacer autostop en la Ruta Nº 2. La misma va bordeando el recorrido de la línea de tranvía Miyajima.
La región de Hatsukaichi es prácticamente residencial y lo poco que no lo es, corresponde a los trabajos portuarios. En este sentido, cabe destacar que Japón está catalogado como “país caro” y la infraestructura hotelera está bastante desarrollada en los sitios más populares.
No obstante, con tan solo alejarte del circuito turístico modelo se pueden encontrar algunos recovecos que pueden llegar a darle un salto inesperado a tu viaje.
Caminé al compás de la bahía hasta que descubrí, entremezclado en un rincón de pescadores que comerciaban su aventura diaria, un hostel que desplegaba una paleta de colores que parecían rebelarse ante el gris dominante.
En su entrada, con el fin de diferenciarse de los colores del mar, un cartel rojizo da la bienvenida a Omotenashi.

La filosofía detrás del concepto Omotenashi
Omotenashi no sería solo un hostel. Se convertiría en la vivencia de un concepto filosófico que se encuentra oculto en los caracteres de su nombre.
Para poder entender esto, algunos afirman que los japoneses son los “más educados” del mundo. En este sentido, creo que hay que cavar un tanto más profundo en la simplificación de estos estamentos…
Partiendo de la base de que educados estamos todos desde que nacemos y vamos adquiriendo conceptos a medida que absorbemos las enseñanzas de nuestro entorno, el país asiático ha logrado pulir la incorporación de ciertos hábitos en la educación formal de toda su población.
Los niños son introducidos a diferentes actividades que deberán cumplir bajo una estricta disciplina – introduce aquí tu arte marcial favorita – hasta que la práctica los termina transformando en una de las costumbres del catalogo nacional.

Foto: ingresando como un ninja a una escuela japonesa
Esto puede ir desde viajar solo a la escuela desde muy temprana edad hasta limpiar los espacios comunes del establecimiento…
Algo que en los ojos occidentales puede ser categorizado como “trabajo infantil” – lo viví personalmente al ver rechazado un proyecto de un museo nacional argentino que buscaba inculcar la limpieza desde la escuela primaria -, para ellos es una asignatura más que debe adquirir cada ciudadano durante su desarrollo inicial.
Dentro de todo este paquete societario, el sentido de omotenashi emerge como un cinturón de karate al cual tendrán que esforzarse por superar. Una intrigante palabra que esconde el concepto de hospitalidad. Aunque es comúnmente vinculada a la relación cliente – anfitrión, luego de mi recorrido por las regiones japonesas, creo que va mucho más allá de una simple definición consumista.
Me atrevo a cambiar los polos por la relación entre ser humano – ser humano. Este comportamiento no solo se ve reflejado en los lugares de venta de algún producto, está impregnada en el aura humana nacional.
La hospitalidad japonesa en acción
¿Por qué incluyo un hostel en Voces en Viaje?
A veces un establecimiento puede ser más que un simple pago de servicios. Además, el mismo se amortizaría con el solo hecho de la minuciosa atención del dueño.
Como primera experimentación del concepto y luego de asentarme en mi cueva marinera, el mismo se acercó para consultarme si me interesaría recorrer “x” lugares – los que te relato en la crónica de Más allá de una bomba atómica -.
Instantáneamente, mi pensamiento occidental declinó la oferta. Una respuesta guiada por el sistema anti-excursiones que declara mi manifiesto mochilero. Sin embargo, no me estaba ofreciendo una excursión turística de vidriera…
Su intención era alcanzarme con su vehículo a ciertos lugares recónditos de la isla para que descubra una Hiroshima histórica. Luego, al final del día, me volvería a recoger para llevarme nuevamente al hostel. Todo esto de manera “gratuita”.
Aunque no es un acto al que me gustaría reducirlo al vacío existencial del dinero porque no es un comportamiento monetario, sino más bien, el dinero es un suceso lateral de este arte hospitalario.
En definitiva, omotenashi se basa en no esconder ninguna intención de trasfondo.
Hostel Omotenashi
3. Destino: Omotenashi Hostel
🚄 + 🚶♂️ Transporte #1: Desde la estación de Miyauchi Kushido estarás solo a 1,5 kilómetros del hostel. Caminar por la bahía es una experiencia que vale la pena disfrutar y es una distancia que se puede realizar sin inconvenientes.
🚈 + 🚶♂️ Transporte #2: En caso que elijas tomarte los tranvías, hay que bajarse en la estación de Jigozen y estarás a un 1 kilómetro.
👍 Transporte #3: Si venís por autostop podes pedir que te dejen en el barrio de Jigozen.
🙋♂️ Sugerencia del Aprendiz: Hostel Omotenashi (enlace)
Si buscas conocer una Hiroshima fuera de su desgracia bélica, te recomiendo visitar esta región. El hostel dispone todo lo necesario para cocinar/lavar/descansar y hay mercados cercanos para abastecerse.
Extra tip: se pueden alquilar bicicletas por día a tan solo ¥100/USD 0.90 (menos de lo que sale una gaseosa). Si te das maña con el pedal, podes abarcar largos recorridos por tu cuenta. Un combo difícil de resistir. Aunque ojo, puede que desde sus balcones termines encantado por la bahía de la hospitalidad…
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